Donald Lau: el pionero de los SMS

Publicado: 4 junio 2009 en e-lucubraciones

No es el pato Donald. Es un chino. Un chino que se vio obligado a escribir mensajes profundos a tutiplén para meterlos en galletas de la suerte.

Antes de que se inventaran los teléfonos móviles y que todos cayéramos en las garras de esa gramática fracturada y comprimida que son los mensajes de texto SMS, Donald Lau se ganaba la vida escribiendo pequeños mensajes de texto con aires vagamente aforísticos.

Y es que Daniel Lau fue, durante más de 10 años, desde mediados de los años 1980, el responsable de escribir todos y cada uno de los mensajes que aparecían en el interior de miles de galletitas de la fortuna de la compañía Wonton Food. Un autor prolífico, pues. Y probablemente también ha sido uno de los autores más leídos del mundo: nada menos que los millones de estadounidenses que frecuentan los restaurantes chinos. ¿Por qué esta divertida costumbre no ha sido importada a España? 

Lau llegó a escribir la nada despreciable cifra de 400 mensajes al mes. Mensajes como éste:

“El oro verdadero no teme al fuego”

“El cielo nunca cierra todas sus puertas”

A priori, parece un trabajo sencillo. Pero estoy convencido de que se convertiría en la pesadilla de cualquier escritor medianamente creativo, cuando llevara escritos unas cuantas miles de frases.

Así que no es extraño que Lau declarara que se había bloqueado creativamente en 1995. “Me hicieron el encargo porque era el único que hablaba inglés correctamente, no porque fuera poeta”, se defendió. 

Y es que, a pesar de que Lau tomó prestados versos del I Ching o de Lao Tsé y usó toda su imaginación para crear toda clase de frases lapidarias, ya no encuentra qué más puede escribir.

Escribir frases tan cortas tiene sus limitaciones creativas. Es difícil ser mínimamente ingenioso cuando sólo puedes usar 10 palabras como máximo. La síntesis del ingenio en dosis homeopáticas. La verdad en diminutas cápsulas comestibles.

Y es que “todo autor, como todo libro, tiene un final”.

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comentarios
  1. Patri dice:

    ¿Que por qué la costumbre de las galletitas de la suerte no ha sido importada a España?

    1.- Dos de cada tres españoles no saben hablar ni escribir en inglés, según un reciente barómetro elaborado por el Centro de Investigaciones Sociológicas
    2.- ¿Quién es una galleta para darme consejos sobre mi futuro?
    3.- La superstición es la religión de las mentes débiles
    4.- Un nuevo estudio realizado por la Universidad de Kansas y la empresa de demoscopia Gallup concluye que los seres humanos son optimistas por naturaleza. Y los españoles se sitúan en el grupo de cabeza en esta percepción
    5.- Las galletitas de la fortuna lo único que hacen es dar pie a la profecía del autocumplimiento, es decir la predicción, una vez hecha, es en sí misma la causa de que se haga realidad

    No necesitamos galletitas!

    Aunque bueno, aquí dejo lo que pone en mi galletita de la suerte que he comido online ‘Alguien te dirá que realmente eres muy especial’

    Por cierto si saliera ‘El oro verdadero no teme al fuego’ como comentabas, tiene un significado muy profundo y además me has dado una idea de regalo original: http://www.fortunecookiesoap.com/

    Nada, si quieres probar fortuna, puedes pedirlas a esta empresa de Alicante: http://www.fabricadelasuerte.com/tienda/index.php?target=categories&category_id=39

    Y ahora que estoy en paro siempre puedo ponerme a escribir mensajes para galletitas… Sirven mensajes ya popularizados?

    No obstante, siento comunicar que ahora cualquiera se cree Donald Lau http://www.itsunfortunate.com/

    Atención señores políticos y con poder > próxima profesión para disminuir el paro: cookie writer

    ‘Quien no se consuela es porque no quiere’

  2. Virginia dice:

    No es nada nuevo si tenemos en cuenta los haikus… Concentrar al máximo una idea o una historia (pensemos también en los microcuentos) en apenas un par de líneas y hacerlo de manera estética, jugando con las palabras y con su grafismo es antiguo. Sólo que ahora en vez de cálamo y papel de arroz tenemos SMS. En el fondo, como tú mismo dices, no hay nada nuevo: Platón (y otros) ya se llevaban las manos a la cabeza… Eso sí, me niego a considerar literatura SMS del tipo “Paki kompra pan!”

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