#32 ‘Axiomático’ de Greg Egan

Publicado: 17 junio 2009 en Libros

Este es un libro de ciencia ficción hard. La ciencia ficción hard o dura se caracteriza por presentar unos postulados científicos verosímiles y fuertemente apoyados por explicaciones técnicas que pueden sonar a galimatías en lectores profanos.

En otras palabras, para disfrutar en toda su amplitud Axiomático, de Greg Egan, es necesario tener una base bastante sólida en diversas ramas de la ciencia. Si no es así, el lector se perderá la mitad del peso especulativo de Egan, pero de todos modos podrá disfrutar de unas ideas filosóficamente inquietantes y unos planteamientos capaces de romper muros conceptuales sobre muchas de las cosas que damos por sentado.

Para leer a Egan es imprescindible tener la mente abierta y asumir una visión mecanicista, material, matemática de las cosas. Amo a esa chica porque mis genes quieren perpetuarse, por ejemplo. Creo en Dios porque mi cerebro ama las certidumbres epistemológicas a fin de no perder el tiempo en algo diferente para lo que fue concebido: buscar pareja, intercambiar ADN con ella y morirme.

Axiomático es una antología de cuentos de Egan publicados en diferentes medios en los últimos 20 años. 18 relatos que exploran los límites de la realidad bajo un prisma científico: identidad personal, libre albedrío, manipulación genética, conciencia, sentimientos.

Uno podría pensar que al leer de corrido cuentos escritos durante un tiempo tan espaciado, en el que lógicamente el autor puede haber madurado en muchos sentidos, se encontrará con cierta irregularidad en la antología, o al menos la percibirá como compuesta por piezas descabaladas. Como si hubieran sido construidas por autores diferentes (y en cierto sentido, así es: un autor es diferente al cabo de los años).

Pero esto no ocurre con Axiomático. Todos los cuentos están trazados por la misma escuadra y cartabón, uno a uno. A ello contribuye el hecho de que Egan no tiene un estilo literario distintivo. Se limita a narrar los hechos con distanciamiento notarial. Para Egan no es importante experimentar con las palabras y los recursos estilísticos a fin de influir en las emociones del lector. Egan sólo pretende emocionarnos cerebralmente, valga el oxímoron.

Cada cuento de Egan es inmortal, como una parábola científica que trasciende a la parábola filosofía, anclada todavía en mitos y opiniones personales. Egan habla desde la objetividad que le otorga el magisterio de la física, la química o la biología. Y desde allí, nos enseña lo que muchos de nosotros quizá olvidamos con frecuencia: que las cosas acostumbran a ser mucho más complicadas de lo que parecen.

Mis cuentos favoritos son los que abren la antología. Como El diario de cien-años-luz, que retuerce el tema del libre albedrío y el determinismo físico hasta niveles ciertamente sugerentes: ¿qué pasaría si todos tuviéramos diarios personales en los que se consignan al punto todas nuestras decisiones y avatares vitales hasta el día de nuestra muerte? ¿Cómo se comportaría una sociedad que sabe lo que a grandes rasgos va a ocurrir siempre?

O Eugene, que explora la decisión moral de diseñar a nuestro futuro hijo para que goce de las mejores virtudes y carezca de taras. ¿Qué sucedería si ese hijo naciera con una inteligencia extraordinaria? Una inteligencia tan elevada que el niño, ya mayor, es capaz idear una forma de contactar con sus padres desde el futuro, antes de que decidan concebirle, con objeto de explicarles qué opina él de su decisión de hacerle tan perfecto.

O Axiomático, que da título a la antología, y que plantea todo un mercado de píldoras que modifican nuestro cerebro para que creamos lo que queremos creer, sin dudas razonables, con la plácida y feliz tranquilidad que proporciona la seguridad de saber que estamos en lo cierto. ¿Y si un hombre atormentado por el asesinato de su mujer pero con fuertes convicciones morales respecto a la preservación de la vida humana toma una “píldora” para empezar a creer que la vida humana no vale nada y así poder segar la vida del asesino sin remordimientos de conciencia? Las consecuencias de ello pueden ser más imprevisibles de lo que parece.

Aquí un fragmento de Axiomático:

Cada implante, aunque en sí mismo de menos de medio milímetro de ancho, venía en un paquete del tamaño de un libro de viejo estilo, con ilustraciones chillonas y algunas líneas de hipérbole barata producidas por un diccionario de sinónimos en marketing o extraídas de una celebridad de alquiler para esos menesteres. “¡Conviértase en Dios! ¡Conviértase en el Universo!” “La revelación definitiva ¡El conocimiento definitivo! ¡El viaje definitivo!” Incluso el omnipresente “¡Este implante cambió mi vida!

Cogí el de ¡Eres genial! –sobre la cubierta protectora transparente relucían las huellas dactilares sudorosas- y pensé: si lo comprase y lo usase, realmente me lo creería. Por muchas pruebas de lo contrario que me ofreciesen me resultaría físicamente imposible cambiar de opinión. Lo volví a colocar en el estante, junto a Ámate a ti mismo y gana mil millones y Voluntad instantánea, riqueza instantánea.

Editorial Grupo Ajec
Colección Albemuth Internacional
348 páginas
ISBN: 84-96013-26-X

Sitio Oficial | Grupo Ajec
En Papel en Blanco | Greg Egan. Axiomático

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