#38 ‘Pero sigo siendo el rey’ de Carlos Salem

Publicado: 26 julio 2009 en Libros

A pesar de que el protagonista de esta esperpéntica historia, José María Arregui, es un detective que puede disfrazarse fácilmente para salir de algún entuerto, al estilo de Mortadelo, o que tiene como compañero de aventuras al mismísimo rey de España, Juan Carlos I de Borbón, atravesando con él una España costrosa mientras se confunden con el populacho, lo cierto es que Pero sigue siendo el rey no es una novela paródica. O no exactamente.

¿Un detective privado, gruñón y republicano, al que el ministro de Interior contrata para buscar a un rey que, como aquellos personajes de ¿Quién sabe dónde?, se ha escapado de casa? ¿La única pista dejada por el rey es una nota en la que se lee “Me voy a buscar al niño. Volveré cuando lo encuentre. O no. Feliz Navidad”? Con estos elementos, Eduardo Mendoza hubiera construido un artefacto de humor absurdo e irreverente.

Carlos Salem (Buenos Aires, 1959), sin embargo, ha decidido recorrer otro camino más original. Porque su novela es surrealista a ratos (el rey, todo un personaje; la hormiga que habita el despacho del protagonista; etc.), pero también es enternecedora a otros. Así como implacable, crítica, sórdida, reflexiva y hasta bizarra, llena de frases y pensamientos que podrían cincelarse en mármol. Y todo ello llevado con un ritmo trepidante, un estilo muy personal, capítulos cortos que se consumen de forma adictiva, una puesta en escena muy cinematográfica y un retrato de España como sólo un español puede imprimir (aunque el autor, irónicamente, sea hispanoargentino).

Y, por supuesto, estamos hablando de novela negra. Así que hay una intriga que atrapa desde la primera página hasta la última y que implica a las altas instancias políticas del país. Todo ello sazonado, además, por unos personajes secundarios inolvidables, como la mujer (virtual) que ayuda a José María sobrellevar su dolor sentimental, un adivino que sólo puede ver el pasado o una familia que vive en una guerra interminable.

Pero sigo siendo el rey ha llegado al mercado editorial festoneada de críticas entusiastas y casi declaraciones de amor por parte de insignes personalidades de las letras. De modo que no voy a abundar en lo que ya todos han repetido una y otra vez. Os dejo a vosotros que lo comprobéis. Os garantizo que, al menos, sonreiréis en un capítulo, os entristeceréis en otros, y también es posible que os horroricéis en otros tantos. De lo que estoy convencido es que os sentiréis atrapados por las aventuras del bueno de José María, escéptico y peleón, desde la primera página. Qué diablos, desde la primera línea.

Para que os hagáis una idea de los cambios de registro a los que Salem os someterá en Pero sigo siendo en rey, me abstengo de trascribiros un fragmento hilarante o tierno y me decanto por uno como éste, que sin duda pudiera encajar perfectamente en una obra de la generación Beat:

Fue pocos meses después del a muerte de Claudia.

Una mañana desperté y había olvidado el sabor de su coño. Podía describirlo, fabricar metáforas, pero lo había perdido. Ya no estaba.

Pocos días más tarde perdí el sabor de su boca. Y una noche de domingo olvidé la forma de su sexo y de sus labios. Yo amaba las dos sonrisas de Claudia, y aunque estuvieran encerradas en fotos y en películas caseras y torpes que nos hicimos follando, como tantas parejas enamoradas que se sienten la única del planeta, esos sucedáneos no compensaban mi pérdida.

Editorial Salto de Página
Colección Púrpura
352 páginas
ISBN: 978-84-936354-7-3

Anuncios
comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s