#39 ‘El sentimiento negativo’ de Risto Mejide

Publicado: 27 julio 2009 en Libros

Ante todo he de reconocer, para mi vergüenza y escarnio, que leo a Risto Mejide porque sale en la tele. Incluso lo veo en la tele, en esos programas descafeinados de aspirantes a artista de la música pachanguera, porque (parece) que destila mala leche, suelta verdades del barquero y siempre intenta mantener un discurso diferente al que mantiene el establishment o los adalides de la corrección política.

Supongo que Risto Mejide no llamaría tanto mi atención si no saliera por la tele. Porque es a través de ese medio donde Mejide deslumbra. Y es que la televisión se ha convertido en tal reducto para la medianía, el analfabetismo funcional y la estética de videoclip (o de chiringuito) que cualquiera con un mínimo de luces en la azotea puede destacar como una supernova. Por ello, esas mañas a lo Gregory House, esos exabruptos ingeniosos y esa mirada insondable tras las gafas ahumadas llaman mi antención.

Dice Mejide en su libro que la gente que lo para por la calle le dice cosas como que en la tele está más gordo, o más feo, o más antipático. Eso es lo que me ha sucedido él. Lo he parado en la calle (este blog) y le digo: En la tele brillas; en los libros, pues no tanto.

Su primera obra, El pensamiento negativo, quizá fuera cualitativamente superior (aunque entre sus páginas se recogieran textos procedentes de otros medios; todo en suma un poco descabalado). El libro que nos ocupa, El sentimiento negativo, a pesar de poseer mayor cohesión es también mucho más aburrido y convencional.

La sensación que planea continuamente en la mente de un lector medianamente curtido es que las páginas del libro parecen sido arrancadas de cuajo de algún diario personal de una adolescente. Es importante que sea adolescente. Y es importante que sea femenina. ¿Por qué digo esto? Primero, porque la mayoría de reflexiones en este El sentimiento negativo son un tanto manidas, rebeldes de boquilla, inocentonas. Segundo, porque en ocasiones destilan una sensiblería un tanto gazmoña, con sobredosis de estrógenos.

Tal vez los fragmentos más disfrutables son los morbosos, aquéllos en los que Mejide airea parcelas de su pasado, como esa aventura yanqui en la que, antes de hacerse famoso, trata de vender una innovadora serie de televisión protagonizada por publicistas y donde el product placement casi fuera el leit motiv de la serie (una estupenda forma de financiarla, por otra parte).

En otras palabras. El que disfrute del Risto Mejide mediático sin más, disfrutará de este libro. El que busque en este libro al geniecillo maquiavélico que se esconde detrás de ese producto llamado Risto Mejide, saldrá un poco defraudado: fuera del ámbito televisivo, el autor Mejide sale perdiendo (a no ser que lo comparemos con Pablo Cohelo, un crucigramista o uno de esos poetas de bar que te escriben pareados en las servilletas manchadas de aceite).

En la tele, Risto Mejide es un espécimen en vías de extinción, y por tanto reivindicable. En la literatura, sólo es uno más, poco llamativo (salvo si el lector acude frecuentemente como público a OT.) Por ello, quizás, ya desde la primera página, Mejide intenta por todos los medios no parecer otro más: portadas al revés, conteo de páginas a la inversa, páginas que se leen de lado, continuos juegos de palabras, llamadas al lector, autoconciencia del patetismo, reivindicación del propio libro, etc.

Recursos que en el medio masivo y homogéneo, resultan. Recursos que en el medio literario, más poliforme y polifónico, no tanto. Aunque, probablemente, tal y como sucedió con su primera obra, ésta terminará siendo el libro de no ficción más vendido del año.

Pero bueno. Tú por aquí. No tuviste bastante con mi primer libro o qué. Ya, ya sé que presupongo que lo has leído y que es mucho presuponer, pero si no me animo yo ya me dirás quién lo va a hacer.

Pues eso, que de pronto, no sólo has reincidido, sino que además casi te estás acabando el segundo. Enhorabuena, según estudios recientes, perteneces al selecto 0,2 % de lectores inteligentes de este país que ha decidido saltarse las barreras del prejuicio y leer algo diferente, atómico y perturbador. No, ahora no estaba siendo presuntuoso, pero en fin.

La pena es que esa diferencia haya resultado ser el libro de un servidor, pero no nos vamos a poner cenizos en plena celebración.

Bueno, no sé muy bien qué esperas a partir de aquí. Si te consideras fan mío, hazte un favor, no se lo digas a mucha gente, lo sé de buena tinta, no queda bien.

Editorial Espasa Calpe
224 páginas
ISBN: 8467032286

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