#26 ‘Tantos tontos tópicos’ de Aurelio Arteta

Publicado: 31 mayo 2012 en Libros

Tantos tontos tópicos, del catedrático de filosofía Aurelio Arteta, es un libro para disfrutar en pequeñas dosis. Realmente se sacará partido de la lectura si, entre capítulo y capítulo, uno deja aposentar lo leído o enreda con ello hasta que es capaz de imbricarlo con sus opiniones cotidianas.

Algunos de los tópicos desmigajados por Arteta no son tales tópicos (solo lo son si los interpretamos con mala fe) y con otros apenas convence su disección, que en ocasiones se pierde demasiado en la pomposidad filosófica y al didactismo redundante.

Sin embargo, Tantos tontos tópicos vale su lectura aunque sea por el grupo de tópicos que sí merecen ser desterrados de la cultura popular, y que Arteta ridiculiza como se merecen.

Así pues, este libro está dirigido a los trotamundos que se empeñan, quijotescamente, en construir su propio paraíso artificial; a los yonquis nihilistas; a los manifestantes que, durante las famosas revueltas de Seattle en 1999, calzaban unas zapatillas Nike mientras destrozaban los escaparates de tiendas de la marca Nike; a los filósofos punk que son punk porque era el momento de rechazar lo que habían vindicado los hippies; a los que no saben lo que es una falacia lógica; a los que creen que la sabiduría se generó exclusivamente en el pasado; y, en general, a todos los alimentadores de ideas que, aunque inciertas, inexactas o superficiales, no mueren nunca y se repiten cíclicamente sin cesar, como un disco de hip-hop.

Es decir, a las personas que piensan lo que se debe pensar pero ni siquiera se han detenido a pensar lo que están pensando.

 

Algo así como si fuéramos peces y nos describieran la vida en el fondo del mar: probablemente se olvidarían de contarnos lo húmedo que está. Aurelio Arteta no se olvida del detalle de la humedad, a fin de que nos apercibamos de esos rasgos que, por su ubicuidad, damos siempre por asumidos.

Tal y como Arteta señala en su prólogo:

Porque el tópico acostumbra a ser hijo de la pereza intelectual y hermano del prejuicio. A base de amontonar esos lugares comunes, construimos nuestra comunicación más impersonal y automática. Decir lo que se dice nos permite evitar la tarea de ponernos a aprender, opinar sin la molestia de pensar lo que decimos y, de paso, alcanzar la ilusoria certeza de entender y ser entendidos. Viene a manifestar lo que en general se espera oír y a un tiempo lo que nos oculta ante los demás.

En definitiva, preparaos para descubrir las mentiras que se esconden en ideas del tipo: Déjate de filosofías, eso es muy relativo, mi cuerpo es mío, la vida es el valor supremo, respeto tus ideas pero no las comparto, al enemigo ni agua, todos queremos la paz, sólo cumplo con mi deber, estoy en mi perfecto derecho, no es nada persona, una cosa es la teoría y otra la práctica, todos harían lo mismo, debemos recuperar nuestra lengua…

Editorial Planeta
Colección Ariel
240 páginas
ISBN: 978-84-344-7064-4

Sitio Oficial | Ficha en Planeta Libros

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