#35 ‘Radicales libres’ de Michael Brooks

Publicado: 2 octubre 2012 en Libros

¿Sabíais que Albert Einstein hizo trampa? ¿Que Isaac Newton se inventó lo de que le cayó una manzana en la cabeza para conseguir popularidad? ¿Y que el ADN fue descifrado por alguien hasta las trancas de LSD? ¿Que el padre del electromagnetismo era un devoto radical religioso?¿Que la estructura del benceno se resolvió gracias a un sueño? ¿Que muchos de los descubrimientos de la historia se han producido por azar, por plagio o por rencillas? ¿Que apenas hay héroes solitarios en el campo científico y que todos los avances son fruto de mentes colectivas aunque finalmente solo recordemos el nombre de uno?

En otras palabras, la tesis central Radicales Libres de Michael Brooks es que la ciencia no es como se la imagina la gente desde fuera; no consiste en un procedimiento perfectamente pautado y que se atiene a normas universalmente compartidas por la comunidad científica. De hecho, muchas veces la ciencia es un caos. Bueno, en realidad el caos son los propios científicos, no la ciencia, que tienen sus manías, sus odios, son prejuicios.

Tal revelación, pues, quizá sorprenda a los legos en la materia. Pero quienes trabajan directa o indirectamente en el campo de la ciencia ya saben que la ciencia se suele conducir en demasiadas ocasiones por la serendipia (una serendipia es un descubrimiento o un hallazgo afortunado e inesperado que se produce cuando se está buscando otra cosa distinta), así que, para ellos, quizá el libro quede un poco obvio. Para el resto, puro despiporre.

 

Sin embargo, el único punto negativo que le encuentro a Radicales libres es que pudiera fomentar la imagen de mad doctor ha cristalizado en la cultura popular, el de científico loco que todo lo hace por motivaciones psicopáticas, inmorales y suprahumanas. O que el método científico no es relevante, cuando sí lo es, y mucho: recordemos que, aunque haya muchos científicos anárquicos, el médoto científico es inflexible, y siempre obra como un juez objetivo de cualquier hallazgo o afirmación.

Por otro lado, el libro de Brooks es un buen contrapunto para conocer la cara oculta de la ciencia, así como para pasar un buen rato leyendo curiosidades acerca de laureadas personalidades que parecían intocables, como Newton o Faraday.

En definitiva, un trabajo excelentemente documentado, así como una propuesta fresca y bien escrita del autor de un bestseller en el mundo de la divulgación: 13 cosas que no tienen sentido.

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