#42 ‘Cien mejor que uno’ de James Surowiecki

Publicado: 10 diciembre 2013 en Libros

Junto al efecto Streisand, me gusta particularmente la Ley de Linus, que más o menos reza que mil ojos ven más que uno, y que cualquier error expuesto a miles de ojos seguramente saldrá a la luz más fácilmente que si se expone solo a un reducido número de personas, aunque todas ella sean expertas.

Es uno de los secretos en los que reside el éxito de la arquitectura de Wikipedia, por ejemplo: al haber tanta gente editando, corrigiendo y leyenda, Wikipedia produce un número de errores porcentualmente similar o incluso inferior al epítome de las enciclopedias elaboradas por expertos remunerados: la Enciclopedia Británica.

Pero las cosas tienen mucha más miga de lo que parece. No sólo basta con que haya muchos ojos, sino que deben de estar conectados entre sí de un modo correcto, haciendo prevalecer la diversidad, la libertad, la independencia y las jerarquías flexibles. Y de eso trata Cien mejor que uno, de indagar en tales características, de indagar en los estudios y experimentos que sugieren que los grupos diversos de personas medianamente competentes (incluso si se han colado incompetentes) resultan más eficaces para resolver problemas que los cerebros únicos y geniales o los grupos de expertos poco variados.

El tema es, a priori, contraintuitivo: yo mismo he declarado a menudo que la masa es imbécil, que las mayorías se equivocan, que los grupos se radicalizan. Fui un fervoroso lector de Ortega y Gasset y La rebelión de las masas. Pero Ortega y Gasset andaba errado porque no disponía de la suficiente información acerca del fenómeno de las masas. Las masas son imbéciles, sí, pero Internet nos demuestra que basta con conectarlas adecuadamente para generar supercerebros que exceden en competencias a cualquier cerebro brillante.

James Surowiecki, un experto en el tema, aporta ejemplos de ello en todas las áreas inimaginables, desde la política hasta la inteligencia militar, pasando por la enconomía o los problemas cotidianos. Tras la lectura de Cien mejor que uno, empieza a florecer en ti la sospecha de que, quizá, el ser humano del futuro no será un individuo, sino una red de pares colaborativa 2.0. Y que esa estructura será la única capaz de salvarnos de nosotros mismos.

Esta noción en apariencia contraria a lo que nos dicta la intuición tiene consecuencias muy importantes en lo que respecta el funcionamiento de las empresas, el progreso del conocimiento, la organización de la economía y nuestro régimen de vida cotidiano. Con una erudición que no parece conocer límites y una prosa estupendamente clara, Surowiecki explora campos tan diversos como la cultura popular, la psicología, el conductismo económico, la inteligencia artificial, la historia militar y la teoría económica, todo ello a fin de demostrar cómo funciona el mencionado principio en el mundo real. A pesar de que la argumentación es necesariamente compleja, Surowiecki logra presentarla de manera muy amena y los ejemplos que cita son tan realistas como sorprendentes y divertidos. ¿Por qué nos colocamos siempre en la fila de los lentos? ¿Por qué es posible comprar una tuerca en cualquier parte del mundo y que case con el tornillo correspondiente de cualquier otro lugar? ¿Por qué se producen los embotellamientos de tráfico? ¿Cuál es la mejor táctica para ganar dinero en un concurso televisado?

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